A TRAVÉS DEL CRISTAL
Por:
Lilly Leyla Marínez Angulo
“En
unos envejece primero el corazón,
en
otros la inteligencia
y
algunos son viejos en su virtud;
pero
cuando se es joven muy tarde,
se
conserva uno joven mucho tiempo”
Federico Nietzsche
Pocas veces se hace el ejercicio de mirarse desde
fuera, siempre preocupa el saber cómo me ven o me piensan los otros y no cómo
me veo, me siento, me pienso, me leo y me escribo. Detenerse en ello suele
provocar vacíos, recorridos a la mitad, ideales bajo promesas, recuerdos
divididos.
Desde
el momento en que se nos instala en el mundo, buscamos darle respuesta a
grandes preguntas ¿Quién soy? ¿Cómo me constru <<yo>>?
A
muy temprana edad, se empieza a edificar una visión de mundo, de vida, de
muerte; y se llega a entender que la muerte, como el gran enigma de la vida,
estará presente siempre, la veremos en cada hierba seca y en cada rama rota.
También, nos damos cuenta de que las velas puestas en un pastel de cumpleaños,
al igual que los seres humanos en el mundo, se consumen hasta llegar a nada.
¡Apúrate,
es tarde! Muchas veces, hemos escuchado de labios de muchas personas esta
frase. Pero ¿tarde, por qué y para qué? Es muy importante vernos apresurados
por algo que no conocemos, vivimos abrumados por el interminable suceder de las
cosas a través de los tiempos, y todo para llegar a un punto donde el presente
y el pasado se confunden y se empiezan a añorar los juegos, el miedo a la
oscuridad, la sensación de inmortalidad que se experimenta cuando se vive por
entero cada momento que pasa, la posibilidad de oír hablar de la muerte, al
igual que se habla de muchas cosas que en ese momento no nos preocupan, ni nos
interesa comprender, en ese mundo que surge como una inmensa sala de danza en
la que todo sus bailarines dan vueltas y vueltas sin detenerse jamás a tomar
aliento.
En
dónde cada giro de esa danza frenética, representa el ver en fragmentados
espejos a los reconocibles yo alzarse para contar a través del cristal de unos
ojos miopes lo vivido.
Tisanas
Por: Lilly Leyla Marínez Angulo
Suave
lienzo que se cubre de aromas
aromas
a los que huyes
esencias
que dignificas
Manos
de niños, deseos de hombre
Suave
lienzo que se cubre de olvidos
del
aroma de los cuerpos que recuerdas
Rostros
adolescentes, deseos de hombre
Suave
lienzo que se cubre de dolor
del
dolor por ella
del
dolor por ti
del
dolor por mí
Juego
de aromas de tu piel
de
mi piel envuelta en los recuerdos
de
él, de ella.
DELIRIOS
Hoffmann,
afirmaba que la música comienza en dónde termina el lenguaje. Entre los múltiples recuerdos escucho a
alguien decir que para escribir, sin olvidar las estructuras y pautas, primero
se debe tener dispuesto el corazón. No son las letras, es la relación que en
determinado momento de tu vida estableces con ellas.
Aquí, más de
mis fragmentos, más de la vida; a través de la música:
Y la última
para cerrar este ciclo. Momentos más cercanos a lo espiritual que a lo
material, que a veces se no impone sin remedio.
Mucho espacio para el amor y para
la memoria, de esa que sirve para construir esperanza.
